A Review After the First Month
Rayan Galán, técnico de campo en una cooperativa de cereal de la comarca de Tierra de Campos
Valoración: 4 de 5
Contratamos el primer muestreo de microbioma en dos parcelas de trigo blando y una de cebada de invierno. Lo que buscábamos era sencillo: saber si el suelo que llevamos años trabajando con laboreo mínimo conserva una red fúngica activa o si, por el contrario, estamos pagando fertilizante para nada. El informe llegó en tres semanas, con recuentos de bacterias fijadoras, actividad fosfatasa y una estimación de colonización micorrícica por raíz.
Lo que más me sirvió no fue el dato aislado, sino la lectura comparada entre las tres parcelas. En la de cebada, con textura más arenosa, la colonización micorrícica aparecía muy por debajo de la media, y eso explicaba por qué el fósforo aplicado no se traducía en vigor. Nadie nos había puesto antes ese número delante de forma tan clara. La limitación: el muestreo es una foto fija, y en un mes de mayo tan seco como el que llevamos, conviene repetir en otoño para no sacar conclusiones de una sola campaña.
El trato fue directo, sin promesas grandilocuentes. Nos advirtieron desde el principio de que los resultados no sustituyen a un análisis de fertilidad convencional, sino que lo complementan. Esa honestidad es la razón por la que volveremos a muestrear antes de la siembra.