Martin Smucker

Cómo verificamos lo que publicamos

En Martin Smucker no publicamos cifras de rendimiento sin respaldo. Cada dato que aparece en esta web procede de una parcela concreta, de una campaña concreta y de un protocolo de laboratorio que podemos describir. Aquí reunimos las comprobaciones que sostienen ese criterio: controles internos, revisión de resultados por terceros y la opinión de quienes han trabajado con nosotros en trigo, cebada y rotaciones de cereal.

Pedimos los análisis de suelo antes de aceptar una parcela en el programa. Si el muestreo no cubre las profundidades 0-15 y 15-30 cm, lo repetimos nosotros. Esa exigencia nos ha costado algún cliente al principio, pero evita conclusiones falsas sobre fósforo disponible o actividad fosfatasa.
Ainara Valverde Responsable de laboratorio, Valladolid
Trabajamos con dos cooperativas de Castilla y León que revisan nuestros informes de microbioma antes de entregarlos. No es una auditoría formal, pero sí una lectura crítica por alguien que conoce el terreno. Cuando hay discrepancias entre la tinción de raíces y los recuentos de rizosfera, lo dejamos escrito en el informe en lugar de maquillarlo.
Rayan Galán Coordinación de campo y muestreo
Nuestro control de calidad interno incluye blancos de extracción en cada tanda de ADN y duplicados en una de cada diez muestras. Si un duplicado se desvía por encima del umbral que fijamos, la tanda se repite. Los resultados que no pasan ese filtro no llegan al cliente, aunque retrasen la entrega.
Marco Blasco Tercero Análisis molecular y secuenciación
Llevamos tres campañas comparando parcelas con laboreo reducido y laboreo convencional en la misma comarca. Los datos no siempre favorecen al mínimo laboreo: depende de la textura y del rastrojo previo. Publicamos esa variabilidad porque ocultarla daría una imagen falsa de la microbiota del suelo.
Beatriz Palomino Seguimiento agronómico de ensayos

Antes de encargar un análisis de microbioma, conviene saber qué se puede medir con fiabilidad, cuánto tarda y qué decisiones agronómicas se sostienen sobre esos datos. Estas son las preguntas que más se repiten en las visitas a campo y en el laboratorio.

Cómo trabajamos y qué garantiza cada resultado

¿Qué diferencia hay entre un análisis de suelo convencional y uno de microbioma?

El análisis convencional mide parámetros químicos: pH, materia orgánica, nitrógeno disponible, fósforo extraíble. El de microbioma describe qué comunidades bacterianas y fúngicas están presentes y en qué proporción. Los dos se complementan. Un suelo puede tener fósforo total alto y, aun así, poca actividad fosfatasa si la microbiota está empobrecida por laboreo intenso o por años de monocultivo. Por eso entregamos ambos informes juntos cuando el cliente lo pide.

¿Cuántas muestras hacen falta para que el resultado sea representativo?

Depende de la variabilidad de la parcela. En cereal de secano con textura homogénea, entre ocho y doce submuestras por unidad de manejo suelen dar una lectura estable. Si hay cambios de pendiente, zonas encharcadas o historial de enmiendas distinto, separamos en unidades independientes. Mezclar todo en una sola muestra ahorra coste, pero borra precisamente la información que explica por qué una franja rinde menos que el resto.

¿Cuánto tarda el laboratorio en devolver los resultados?

El recuento de colonias y la extracción de ADN se procesan en la primera semana. La secuenciación y el análisis bioinformático añaden entre diez y quince días según la carga de trabajo. En total, el informe completo suele estar listo en tres semanas desde la recepción de las muestras. Si hay una decisión de siembra o abonado con fecha fija, conviene avisarlo al enviar, para priorizar la cola.

¿Sirve el mismo protocolo para trigo, cebada y otros cereales extensivos?

El protocolo de muestreo en rizosfera es común, pero la interpretación cambia. La cebada responde de forma distinta a la disponibilidad de fósforo que el trigo, y los hongos micorrícicos colonizan con patrones propios según el sistema radicular. Ajustamos los indicadores que destacamos en el informe según el cultivo, la rotación previa y el tipo de suelo, en lugar de entregar una plantilla genérica.

¿Cómo garantizáis que los resultados sean comparables entre campañas?

Mantenemos el mismo método de extracción, los mismos cebadores y el mismo pipeline de análisis para todas las muestras de un mismo cliente. Guardamos las muestras de respaldo durante doce meses, de modo que se puede repetir una medición sin volver al campo. Cuando cambiamos un reactivo o un paso del proceso, lo documentamos y lo indicamos en el informe para que la serie temporal no se rompa sin aviso.

¿Qué límites tiene el informe y qué no deberíamos esperar de él?

El informe describe lo que hay en la muestra en el momento del muestreo. No predice rendimiento ni sustituye un ensayo de campo. Tampoco identifica especies hasta nivel de cepa en todos los casos: hay grupos bacterianos que quedan a nivel de género. Preferimos decirlo antes que rellenar el documento con afirmaciones que no podemos sostener con los datos que tenemos.

Si tu caso no encaja en ninguna de estas preguntas, escríbenos y lo revisamos. También puedes consultar cómo tratamos los datos de las muestras en nuestra política de privacidad o ver el detalle del proceso en contacto.

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