Un encargo tipo en Martin Smucker pasa por cinco fases. No todas las parcelas necesitan lo mismo: hay quien solo quiere una caracterización inicial del suelo y quien pide seguimiento durante dos campañas. Estas son las etapas que aplicamos cuando el objetivo es entender qué está pasando en la rizosfera de un cereal extensivo.
1. Consulta y definición del alcance
Empezamos con una conversación técnica: cultivo, rotación, historial de fertilización y qué pregunta queréis responder. De ahí sale un plan de muestreo con número de puntos, profundidades y fechas. Si el encargo es para trigo o cebada de secano, ajustamos la ventana a estados fenológicos concretos.
2. Toma de muestras en campo
Recogemos suelo de la rizosfera y suelo bulk por separado, con material estéril y cadena de frío hasta el laboratorio. Registramos coordenadas, textura aparente, humedad y presencia de rastrojo. En parcelas grandes trabajamos por zonas homogéneas para no mezclar comportamientos distintos.
3. Análisis microbiológico y químico
En laboratorio combinamos recuento de bacterias cultivables, extracción de ADN para secuenciación y determinaciones de nitrógeno y fósforo disponible. También medimos actividad fosfatasa y colonización micorrícica cuando el cultivo lo justifica. Cada muestra lleva su blanco y su réplica.
4. Interpretación agronómica
Los datos brutos no sirven solos. Cruzamos los perfiles microbianos con el manejo de la parcela y con los análisis químicos para señalar qué prácticas están favoreciendo o frenando la comunidad del suelo. Aquí es donde aparecen las recomendaciones útiles para la siguiente campaña.
5. Informe y seguimiento
Entregamos un documento con resultados, límites del estudio y propuestas concretas: ajustes de fertilización, cambios en el laboreo o nuevas tomas para confirmar tendencias. Si el cliente lo pide, repetimos el muestreo en la campaña siguiente para comparar.